Es un juego, sí. Ya lo sabías.
Las reglas son las que hay, tú no las pones. Jugar o no, es tu única elección. No hay medias tintas. Es cierto, todos juegan pero aún así sigues teniendo elección.
Y tú hace tiempo que decidiste no jugar, o no te enteraste de que empezaba la partida y ahora, te das cuenta de que no cabe nadie más.
Porque, aunque a veces te engañen simulando que participas, no. No estás jugando en su misma partida, solo ha sido una ilusión pasajera. ¿Injusto?. Y eso ¿quién lo dice?¿tú?...
Pero siempre estás a tiempo de unirte a otra partida, una que jamás hubieras deseado jugar, pero es lo que hay.
Hay que entrar en el juego sea como sea, no puede pasar más tiempo.
Acatas lo que hay, lo asimilas, te mientes a ti misma y ya está, ¡a jugar! Ya estás preparada.
No eres tú pero lo pareces.
La mujer del César no solo debe serlo sino también parecerlo.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008
Escuchar,Pensar,Sentir
La miro y sé lo que piensa: ¿cómo nadie se puede dar cuenta?
Increíble me pareció hasta que descubrí que no era culpa de nadie, simplemente le pasó, sin más, se acomodó en su función de oreja del mundo hasta que se le olvidó que tenía corazón…
…Incapaz de cambiar por nada, por nadie, consciente de que no existía nada peor que fallarse a uno mismo a pesar de que los demás pudiéramos ver un punto de egoísmo en su día a día…
…Ya no esperaba por no desesperar. Demasiado tiempo había desperdiciado planteándose hipótesis que partían de suposiciones absolutas, nada realistas. Pero el eclecticismo le daba una visión nada agradable. Sin quererlo, las conclusiones le dejaban en peor lugar del deseado. Aún así, tendría que aceptarlo…
…Sus ojos solo pedían una oportunidad. Una oportunidad para poder equivocarse, para poder decir “nunca jamás” o “una vez yo”, para poder seguir adelante por un tiempo, para poder camuflarse moralmente en la sociedad, para poder sacar todo lo que llevaba dentro…
…Sinceramente, temía su reacción. No porque fuera a hacer algo legalmente incorrecto sino porque, aunque no hoy ni mañana pero puede que dentro de no mucho tiempo, cambie. Ese era mi temor. Es normal, pienso, “todo el mundo se cansa de esperar”...
…La conocí un fresco día de otoño, caminaba sola por la calle con las manos en los bolsillos, disfrutaba del viento frío en su cara, miraba al suelo. No estaba triste, solo pensaba. Pensaba y escuchaba. No sentía.
Increíble me pareció hasta que descubrí que no era culpa de nadie, simplemente le pasó, sin más, se acomodó en su función de oreja del mundo hasta que se le olvidó que tenía corazón…
…Incapaz de cambiar por nada, por nadie, consciente de que no existía nada peor que fallarse a uno mismo a pesar de que los demás pudiéramos ver un punto de egoísmo en su día a día…
…Ya no esperaba por no desesperar. Demasiado tiempo había desperdiciado planteándose hipótesis que partían de suposiciones absolutas, nada realistas. Pero el eclecticismo le daba una visión nada agradable. Sin quererlo, las conclusiones le dejaban en peor lugar del deseado. Aún así, tendría que aceptarlo…
…Sus ojos solo pedían una oportunidad. Una oportunidad para poder equivocarse, para poder decir “nunca jamás” o “una vez yo”, para poder seguir adelante por un tiempo, para poder camuflarse moralmente en la sociedad, para poder sacar todo lo que llevaba dentro…
…Sinceramente, temía su reacción. No porque fuera a hacer algo legalmente incorrecto sino porque, aunque no hoy ni mañana pero puede que dentro de no mucho tiempo, cambie. Ese era mi temor. Es normal, pienso, “todo el mundo se cansa de esperar”...
…La conocí un fresco día de otoño, caminaba sola por la calle con las manos en los bolsillos, disfrutaba del viento frío en su cara, miraba al suelo. No estaba triste, solo pensaba. Pensaba y escuchaba. No sentía.
domingo, 5 de octubre de 2008
Son buenos tiempos, pastemos fresas
"Vayamos al grano, ¿no? Mejor no andarse por las ramas ni adornar todo con una poesía empachosa, ya cansa.
Sí, cansa, todo cansa.
Cansa el ver cómo la gente se queja, se regocija en sus miserias y tras un segundo, o tal vez menos, de análisis propio ves que estás peor. ¿Qué pensar entonces? ¿Sonríes como siempre? ¿Te enfadas más contigo misma? ¿Te enfadas con los que se quejan de miserias menores que las tuyas haciéndote sentir no muy bien?
Solidaridad moral.
Un tiempo, quizás no haga falta más si sabes que tus tiempos son poco duraderos. Un tiempo sin noticias, buenas ni malas, siendo el centro de tu propia vida. Sin tener que alegrarte por fortunas ajenas y poco después sentirte desgraciada porque esa fortuna lleva demasiado tiempo sin fijarse en ti.
Todos los pozos tienen fin, quizás sea mejor pensar eso."
Y el pozo tuvo fín. Y, poco a poco, se ve el inicio de la salida...
Quizás por desconectar del mundo exterior, quizás por autoestima, quizás por casualidades de la vida...
¿Un espejismo?tal vez.
Sí, cansa, todo cansa.
Cansa el ver cómo la gente se queja, se regocija en sus miserias y tras un segundo, o tal vez menos, de análisis propio ves que estás peor. ¿Qué pensar entonces? ¿Sonríes como siempre? ¿Te enfadas más contigo misma? ¿Te enfadas con los que se quejan de miserias menores que las tuyas haciéndote sentir no muy bien?
Solidaridad moral.
Un tiempo, quizás no haga falta más si sabes que tus tiempos son poco duraderos. Un tiempo sin noticias, buenas ni malas, siendo el centro de tu propia vida. Sin tener que alegrarte por fortunas ajenas y poco después sentirte desgraciada porque esa fortuna lleva demasiado tiempo sin fijarse en ti.
Todos los pozos tienen fin, quizás sea mejor pensar eso."
Y el pozo tuvo fín. Y, poco a poco, se ve el inicio de la salida...
Quizás por desconectar del mundo exterior, quizás por autoestima, quizás por casualidades de la vida...
¿Un espejismo?tal vez.
martes, 30 de septiembre de 2008
La cultura de la desgana
Agonía me produce, sin duda, la incertidumbre de saber si me he dejado arrastrar o no por la nueva epidemia.
La delgada línea que separa la ilusión de la obsesión es eso, una línea formada por puntos en un espacio infinito. Puntos que nunca se llegan a tocar haciendo que el límite sea difuso.
¿No os habéis dado cuenta? Es la nueva epidemia, la epidemia del saber. De saber todo. Del saber por saber.
Leer libros, revistas. Escuchar música. Ver películas. Acudir a exposiciones, conferencias. Puede parecer algo normal, e incluso recomendable, pero empiezo a apreciar un fanatismo emergente por ser quien más sabe, quien más sabe por saber, sin disfrutar del proceso de aprendizaje. El saber por saber, el saber de cualquier cosa, te guste o no, te interese o no. El saber como único fin de la vida, olvidándose de la principal funcion de la misma, vivir.
Me desconcierta realmente el simple hecho de plantearme que me haya podido dejar arrastrar por esta epidemia, que no haya sido fiel a mis gustos, intereses o aficiones y me haya podido o dejado contagiar. Pero aún guardo esperanza en mi personalidad marcada prematuramente (desgracia para muchos, compañera inseparable para mí). Y prefiero, sinceramente, que esto haya sido más que una ralladura de chola más (aunque se casi a ciencia cierta que no lo es) y que la vida no se haya convertido en una carrera contrarreloj del saber por saber, sino en la de aprender para saber.
La delgada línea que separa la ilusión de la obsesión es eso, una línea formada por puntos en un espacio infinito. Puntos que nunca se llegan a tocar haciendo que el límite sea difuso.
¿No os habéis dado cuenta? Es la nueva epidemia, la epidemia del saber. De saber todo. Del saber por saber.
Leer libros, revistas. Escuchar música. Ver películas. Acudir a exposiciones, conferencias. Puede parecer algo normal, e incluso recomendable, pero empiezo a apreciar un fanatismo emergente por ser quien más sabe, quien más sabe por saber, sin disfrutar del proceso de aprendizaje. El saber por saber, el saber de cualquier cosa, te guste o no, te interese o no. El saber como único fin de la vida, olvidándose de la principal funcion de la misma, vivir.
Me desconcierta realmente el simple hecho de plantearme que me haya podido dejar arrastrar por esta epidemia, que no haya sido fiel a mis gustos, intereses o aficiones y me haya podido o dejado contagiar. Pero aún guardo esperanza en mi personalidad marcada prematuramente (desgracia para muchos, compañera inseparable para mí). Y prefiero, sinceramente, que esto haya sido más que una ralladura de chola más (aunque se casi a ciencia cierta que no lo es) y que la vida no se haya convertido en una carrera contrarreloj del saber por saber, sino en la de aprender para saber.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Sembrando
Otro blog más, otro más en la red, otro más que pasará desapercibido.
Y no me importa, no pretendo cambiar el mundo, hoy no. Con desahogarme me sobra aunque sólo es el comienzo, que parece ser lo único posible de planear
… Caminante no hay camino, Se hace camino al andar …
Y partiendo de la base de que soy tremendista, impulsiva y algo rallante (según las encuestas realizadas a los espectadores), ¿qué mejor que una buena dosis de blog? Sin pensar lo que escribo (o sí), sin dar explicaciones, sin estar pendiente de si alguien lee esto o no. Escribir porque sí, porque quiero.
No soy, ni seré, ninguna eminencia y menos de las letras, pero esa es una de las desventajas de la globalización, que cualquiera puede tener un espacio en la red, decir chorradas y quedarse tan ancha. Aunque sea sólo por esta vez, ¡gracias Madre Globalización!
Pues aquí finalizo con el primer PastoDeFresas, sin un estilo predeterminado claro, intentando ser fiel a mi eclecticismo y dejando unos versos del gran Mario Benedetti.
… ¿Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? […] ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros …
Y no me importa, no pretendo cambiar el mundo, hoy no. Con desahogarme me sobra aunque sólo es el comienzo, que parece ser lo único posible de planear
… Caminante no hay camino, Se hace camino al andar …
Y partiendo de la base de que soy tremendista, impulsiva y algo rallante (según las encuestas realizadas a los espectadores), ¿qué mejor que una buena dosis de blog? Sin pensar lo que escribo (o sí), sin dar explicaciones, sin estar pendiente de si alguien lee esto o no. Escribir porque sí, porque quiero.
No soy, ni seré, ninguna eminencia y menos de las letras, pero esa es una de las desventajas de la globalización, que cualquiera puede tener un espacio en la red, decir chorradas y quedarse tan ancha. Aunque sea sólo por esta vez, ¡gracias Madre Globalización!
Pues aquí finalizo con el primer PastoDeFresas, sin un estilo predeterminado claro, intentando ser fiel a mi eclecticismo y dejando unos versos del gran Mario Benedetti.
… ¿Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? […] ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros …
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
