lunes, 31 de agosto de 2009

Parece mentira pero no tengo tantísima pena. Quizás porque sé que en menos de una semana está aquí o porque, aunque la primera cara que conocerá en Stuttgart sea la de un chino [bueno, o asiático], sé que se lo pasará tan bien que se olvidará de su “zwilling”.
Ya he podido observar cual es el cague ese pre-erasmus, aunque no sea en tercera persona; y me digo, “va, tú con la calma eh guapa!” pero nunca se sabe… Por ahora lo que toca es estudiar, a pesar de que sé que aunque suspenda el estar un año fuera atenuara, mucho, los males.