martes, 30 de septiembre de 2008

La cultura de la desgana

Agonía me produce, sin duda, la incertidumbre de saber si me he dejado arrastrar o no por la nueva epidemia.
La delgada línea que separa la ilusión de la obsesión es eso, una línea formada por puntos en un espacio infinito. Puntos que nunca se llegan a tocar haciendo que el límite sea difuso.

¿No os habéis dado cuenta? Es la nueva epidemia, la epidemia del saber. De saber todo. Del saber por saber.

Leer libros, revistas. Escuchar música. Ver películas. Acudir a exposiciones, conferencias. Puede parecer algo normal, e incluso recomendable, pero empiezo a apreciar un fanatismo emergente por ser quien más sabe, quien más sabe por saber, sin disfrutar del proceso de aprendizaje. El saber por saber, el saber de cualquier cosa, te guste o no, te interese o no. El saber como único fin de la vida, olvidándose de la principal funcion de la misma, vivir.
Me desconcierta realmente el simple hecho de plantearme que me haya podido dejar arrastrar por esta epidemia, que no haya sido fiel a mis gustos, intereses o aficiones y me haya podido o dejado contagiar. Pero aún guardo esperanza en mi personalidad marcada prematuramente (desgracia para muchos, compañera inseparable para mí). Y prefiero, sinceramente, que esto haya sido más que una ralladura de chola más (aunque se casi a ciencia cierta que no lo es) y que la vida no se haya convertido en una carrera contrarreloj del saber por saber, sino en la de aprender para saber.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Sembrando

Otro blog más, otro más en la red, otro más que pasará desapercibido.
Y no me importa, no pretendo cambiar el mundo, hoy no. Con desahogarme me sobra aunque sólo es el comienzo, que parece ser lo único posible de planear
… Caminante no hay camino, Se hace camino al andar …

Y partiendo de la base de que soy tremendista, impulsiva y algo rallante (según las encuestas realizadas a los espectadores), ¿qué mejor que una buena dosis de blog? Sin pensar lo que escribo (o sí), sin dar explicaciones, sin estar pendiente de si alguien lee esto o no. Escribir porque sí, porque quiero.
No soy, ni seré, ninguna eminencia y menos de las letras, pero esa es una de las desventajas de la globalización, que cualquiera puede tener un espacio en la red, decir chorradas y quedarse tan ancha. Aunque sea sólo por esta vez, ¡gracias Madre Globalización!

Pues aquí finalizo con el primer PastoDeFresas, sin un estilo predeterminado claro, intentando ser fiel a mi eclecticismo y dejando unos versos del gran Mario Benedetti.
… ¿Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? […] ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros …