Parece mentira pero no tengo tantísima pena. Quizás porque sé que en menos de una semana está aquí o porque, aunque la primera cara que conocerá en Stuttgart sea la de un chino [bueno, o asiático], sé que se lo pasará tan bien que se olvidará de su “zwilling”.
Ya he podido observar cual es el cague ese pre-erasmus, aunque no sea en tercera persona; y me digo, “va, tú con la calma eh guapa!” pero nunca se sabe… Por ahora lo que toca es estudiar, a pesar de que sé que aunque suspenda el estar un año fuera atenuara, mucho, los males.
lunes, 31 de agosto de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
Pastos de sabiduría octogenaria
Azules y no más grandes que dos garbanzos, de esos que siempre parecen cerrados en las fotografías por mucho que las de ahora sean a color. Sin embargo asegura que por ellos ve. Imagínate, la única posible competencia que tiene en altura es el palo de la fregona, ése que mueve con delicadeza y a pasitos, difícilmente contables en centímetros. Bajar las escaleras, levantarse del sofá y hasta preparar la mesa ya son un ritual. Pero tú pregúntale las primaveras que ha vivido y te responde sin dudar ocho y tres, eso sí, que las cuentes como tú quieras. Para ella todos somos nenes o nenas…
Los perfumes buenos vienen en frascos pequeños.
Los perfumes buenos vienen en frascos pequeños.
martes, 7 de abril de 2009
Pastos de eclecticismo.
Siempre te lo digo, nunca he montado en una montaña rusa ni tengo intención. Quizás por tener la sensación de vivir encima de una de ellas. Siempre es lo mismo: el cambio sin sentido, el un día arriba y el siguiente abajo. Siempre me canso, siempre me aburro, siempre dramatizo, nunca hay explicación.
Pero ya te digo, que realmente no me entiendo ni yo (ni falta que me hace, pienso) pero, y los demás? Lo siento, no hay libro de instrucciones. No pido que nadie me entienda, ni siquiera que lo intente, solo que exista alguien que sin necesidad de palabras entienda, sosiegue, frene esa montaña rusa (y esto, a qué coño viene? Dios! Cambia de temita,”guapa”!)
Y escribo por escribir, porque me aburro (o no), ya lo veis: cada párrafo de su padre y de su madre. Demasiadas ideas como para hablar de una sola. Mira que ya me lo sabía y me (te) lo dije en la primera entrada: eclecticismo, no hay más (ni menos señorita, que ya es bastante). Este desequilibrio del eclecticismo que se aparece siempre: proyectos, vida, risas, llantos…un desequilibrio al que una se acostumbra, como me acostumbro a mi orden desordenado. No sé, aunque admire a las personas “puras” creo que esa pureza, ese orden me desharía por completo, empezaría a ser otra más pura pero menos yo.
Y pensarás que no, pero hasta me río de mí misma. Sabes que siempre me gustó la justicia, si me reiría de otros, por qué no hacerlo de mí? Siempre hablando de penas e historias raras, quizás porque las piense, o quizás me las invente, por parecer algo que no soy o parecer lo que realmente soy. Yo que sé!! Y me río más que nada porque lo tomé como estilo de vida pero vamos, ahora si quieres, me dices la gracia que tiene el no entenderse ni a una misma, el no saber diferenciar realidad de ficción, ironía de seriedad. Soy otra más que de tanto jugar con la mentira se la ha creído, y quiere algo a la vez que piensa rechazarlo. Creo.
(Empezaré el siguiente párrafo sin un “y”, palabritadelniñoJesús)
Pero puede que la cosa cambie, Erasmus le llaman. Quizás sea lo que necesite, saturación de cosas nuevas para añorar y apreciar lo que ahora me aburre y “cansa”. Puede que me vaya bien, que llore todos los santos días o, incluso, que aprenda alemán. Sólo espero no distraerme ni despistarme por si, de repente, me encuentro en julio y me tengo que volver. Ya te iré contando si el no distraerme también me obsesiona o sale de forma natural.
Pienso demasiado. O no.
¿Escribiré mi experiencia Erasmus?
¿Y si lo hago, será en forma de diario, ralladuras de chola o de qué?
lunes, 2 de marzo de 2009
Pastos de soledades
Vuelvo, otra vez sin nada mío.
Quizás porque la unión mente-mano no es lo suficientemente fuerte como para escribir todo lo que tengo que decir, quizás porque no me apetezca decir nada o quizás porque a nadie le interese, yo qué se!
También podríamos meter la variable del bienestar actual o no.
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero que vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
Soledades - Mario Benedetti
Quizás porque la unión mente-mano no es lo suficientemente fuerte como para escribir todo lo que tengo que decir, quizás porque no me apetezca decir nada o quizás porque a nadie le interese, yo qué se!
También podríamos meter la variable del bienestar actual o no.
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero que vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
Soledades - Mario Benedetti
miércoles, 11 de febrero de 2009
Pastos de buena letra
Son más de la 1 de la madrugada, estás reventada y sólo quieres dormir, pero ves el libro y no puedes evitar leer uno de esos artículos. La palabra justa en el momento preciso.
Y aunque he de confesar que su alabado Capitán Alatriste me aburre muchísimo, sus opiniones no me dejan indiferente.
"Lo mismo también las ve pasar el perro inglés, porque siempre me las cruzo cerca de su esquina. Y son alumnas, me parece. De algo. Modelillos pedorras con aspiraciones. Van en grupitos, con bolsas en la mano, altas y flaquísimas, mirando al horizonte como si anduvieran por esa pasarela de modelos donde sueñan - las pobres gilipollas con hacerse famosas y, lo que ya sería el non plus ultra de la fama y del glamour - otras terminan en putas a secas -, que les pique el billete un millonetis tipo Fefé o un chulo italiano. Las veo pasar, digo, con menos carnes que una bicicleta, tan esqueléticas que entran ganas de invitarlas en Pans and Company, que está allí cerca, en plan come algo hija, por Dios, que tú te verás muy Esther Cañadas y muy fashion, o así, pero la verdad es que da lástima veros a la Cañadas y a ti. Que la penúltima que me encontré de ese calibre fue en África, y tenía un buitre cerca, esperando a que dejara de respirar para hacerse un bocata con los pellejos. Se creen atractivas, supongo. Se creen que están buenas que se rompen, las cretinas; o que, en ausencia de buenez, eso les da atractivo y las asemeja a la gente que la tele y el cine y las revistas nos meten por los morros. Antes, en otros tiempos del cuplé, la cosa era parecerse a Ava Gardner o a Sofía Loren, que ésas sí eran tordas de rompe y rasga -, mientras que ahora el colmo del atractivo canónico dicen que lo tiene Calista Flockhart, manda huevos, cuando todo cristo sabe que las que de verdad ponen a un tío a marcar el paso, caritas de discoteca y pijaditas de cine aparte, son Kim Basinger en sus buenos tiempos de Nueve semanas y media, la Elizabeth Sue de Leaving Las Vegas, o la Sara Montiel de Veracruz. Con esas jacas sí que temblaría la Calle Mayor a su paso, perro inglés incluido. Lo demás son camelos de diseñadores, a la mayor parte de los cuales quien de verdad es interesa es Mel Gibson, o más concretamente Rupert Everett; que son opciones estupendas y respetables,siempre y cuando los que manipulan el canon no pretendan imponernos a los demás su desprecio, o indiferencia, por las tradicionales y apetitosas curvas femeninas, y las borren de la lista dejándonos compuestos y sin novia a los vulgares machistas carnívoros que no sabemos ver, pobres de nosotros,la belleza espiritual que anida tras un paquete de huesos asexuado o andrógino, aunque tenga la cara de Gwyneth Paltrow, y preferimos un par de tetas a dos carretas llenas de etéreas sílfides. Con perdón.
Así va a cosa, y no sólo con las pavas, sino con tíos como castillos que andan vomitando el yogur, bulímicos perdidos, prisioneros todos de esa enfermedad que es mentira que ataque sólo a las niñas pijas y a los majaretas, sino que se extiende por todas partes, propagada por la tele y el cine y la moda; y se contagian las madres que acaban de parir y se ven feas, y los que ahora sustituyen la iglesia por el gimnasio - no sé qué es peor---, y los que van a una tienda joven en busca de una talla 40 y les dicen no, mire, vaya a la sección de morsas adultas. Y así sucede que la señora del super, ahora que llega el verano, se queje de no vender más que pasteles de espinacas - en septiembre, comenta, vendrán ansiosos por atiborrarse de dulces -; y también ocurre que en estas fechas de ombligos al aire y cuerpos descremados con bífidos poliactivos de los cojones, las radios y la tele y las revistas están llenas de irresponsables dietas de mierda que algunos imbéciles e imbécilas siguen a ojos cerrados, mientras florece, cual setas venenosas, una legión de medicuchos y charlatanes de feria que se forran estafando a la gente con consejos que deberían guardarse para la puta que los parió. Y así conseguimos, entre todos, que la joven adolescente cuyo cuerpo se redondea - lo que es una maravilla y un hermoso regalo de la vida- se avergüence y sufra y se odie a sí misma, y anhele ser como su compañera de pupitre, escuchimizada a base de engañarse, no comer, y echar lo que traga en el cuarto de baño. Y conseguimos que el joven gordete, alegre, monitor voluntario de chavales pobres o de abuelos solitarios, crea que su novia lo ha dejado por cuestión de unos kilos más o menos, y eso le amargue la vida, y lo destroce, y se arruine la salud negándose a comer y volviéndose un perfecto idiota acomplejado e infeliz. Todos esos, fíjense, también son crímenes que dañan, enferman y matan; pero los legisladores, gobiernos y ministerios correspondientes - incluido el de esa cateta de Málaga que no recuerdo ahora como se llama- siguen con el bolo colgando, sin poner coto al desmadre con represión del fraude, con información exhaustiva y con ayuda eficaz a los afectados. No es cosa nuestra, dicen. Ignorando que, en lo que a crímenes se refiere, vivimos en un mundo interdependiente donde ya no sirven las coartadas neutrales, el neoliberalismo ni las milongas. Ahora, los que no son víctimas ni asesinos suelen ser cómplices."
Vomitando el Yogurt. Arturo Pérez Reverte.
Y aunque he de confesar que su alabado Capitán Alatriste me aburre muchísimo, sus opiniones no me dejan indiferente.
"Lo mismo también las ve pasar el perro inglés, porque siempre me las cruzo cerca de su esquina. Y son alumnas, me parece. De algo. Modelillos pedorras con aspiraciones. Van en grupitos, con bolsas en la mano, altas y flaquísimas, mirando al horizonte como si anduvieran por esa pasarela de modelos donde sueñan - las pobres gilipollas con hacerse famosas y, lo que ya sería el non plus ultra de la fama y del glamour - otras terminan en putas a secas -, que les pique el billete un millonetis tipo Fefé o un chulo italiano. Las veo pasar, digo, con menos carnes que una bicicleta, tan esqueléticas que entran ganas de invitarlas en Pans and Company, que está allí cerca, en plan come algo hija, por Dios, que tú te verás muy Esther Cañadas y muy fashion, o así, pero la verdad es que da lástima veros a la Cañadas y a ti. Que la penúltima que me encontré de ese calibre fue en África, y tenía un buitre cerca, esperando a que dejara de respirar para hacerse un bocata con los pellejos. Se creen atractivas, supongo. Se creen que están buenas que se rompen, las cretinas; o que, en ausencia de buenez, eso les da atractivo y las asemeja a la gente que la tele y el cine y las revistas nos meten por los morros. Antes, en otros tiempos del cuplé, la cosa era parecerse a Ava Gardner o a Sofía Loren, que ésas sí eran tordas de rompe y rasga -, mientras que ahora el colmo del atractivo canónico dicen que lo tiene Calista Flockhart, manda huevos, cuando todo cristo sabe que las que de verdad ponen a un tío a marcar el paso, caritas de discoteca y pijaditas de cine aparte, son Kim Basinger en sus buenos tiempos de Nueve semanas y media, la Elizabeth Sue de Leaving Las Vegas, o la Sara Montiel de Veracruz. Con esas jacas sí que temblaría la Calle Mayor a su paso, perro inglés incluido. Lo demás son camelos de diseñadores, a la mayor parte de los cuales quien de verdad es interesa es Mel Gibson, o más concretamente Rupert Everett; que son opciones estupendas y respetables,siempre y cuando los que manipulan el canon no pretendan imponernos a los demás su desprecio, o indiferencia, por las tradicionales y apetitosas curvas femeninas, y las borren de la lista dejándonos compuestos y sin novia a los vulgares machistas carnívoros que no sabemos ver, pobres de nosotros,la belleza espiritual que anida tras un paquete de huesos asexuado o andrógino, aunque tenga la cara de Gwyneth Paltrow, y preferimos un par de tetas a dos carretas llenas de etéreas sílfides. Con perdón.
Así va a cosa, y no sólo con las pavas, sino con tíos como castillos que andan vomitando el yogur, bulímicos perdidos, prisioneros todos de esa enfermedad que es mentira que ataque sólo a las niñas pijas y a los majaretas, sino que se extiende por todas partes, propagada por la tele y el cine y la moda; y se contagian las madres que acaban de parir y se ven feas, y los que ahora sustituyen la iglesia por el gimnasio - no sé qué es peor---, y los que van a una tienda joven en busca de una talla 40 y les dicen no, mire, vaya a la sección de morsas adultas. Y así sucede que la señora del super, ahora que llega el verano, se queje de no vender más que pasteles de espinacas - en septiembre, comenta, vendrán ansiosos por atiborrarse de dulces -; y también ocurre que en estas fechas de ombligos al aire y cuerpos descremados con bífidos poliactivos de los cojones, las radios y la tele y las revistas están llenas de irresponsables dietas de mierda que algunos imbéciles e imbécilas siguen a ojos cerrados, mientras florece, cual setas venenosas, una legión de medicuchos y charlatanes de feria que se forran estafando a la gente con consejos que deberían guardarse para la puta que los parió. Y así conseguimos, entre todos, que la joven adolescente cuyo cuerpo se redondea - lo que es una maravilla y un hermoso regalo de la vida- se avergüence y sufra y se odie a sí misma, y anhele ser como su compañera de pupitre, escuchimizada a base de engañarse, no comer, y echar lo que traga en el cuarto de baño. Y conseguimos que el joven gordete, alegre, monitor voluntario de chavales pobres o de abuelos solitarios, crea que su novia lo ha dejado por cuestión de unos kilos más o menos, y eso le amargue la vida, y lo destroce, y se arruine la salud negándose a comer y volviéndose un perfecto idiota acomplejado e infeliz. Todos esos, fíjense, también son crímenes que dañan, enferman y matan; pero los legisladores, gobiernos y ministerios correspondientes - incluido el de esa cateta de Málaga que no recuerdo ahora como se llama- siguen con el bolo colgando, sin poner coto al desmadre con represión del fraude, con información exhaustiva y con ayuda eficaz a los afectados. No es cosa nuestra, dicen. Ignorando que, en lo que a crímenes se refiere, vivimos en un mundo interdependiente donde ya no sirven las coartadas neutrales, el neoliberalismo ni las milongas. Ahora, los que no son víctimas ni asesinos suelen ser cómplices."
Vomitando el Yogurt. Arturo Pérez Reverte.
miércoles, 7 de enero de 2009
pastos de regalos
Queridos Reyes Magos, este año me he portado muy bien...
Sí, lo sé, es tarde para hacer la carta de pedida de regalos pero es que resulta que no lo es, sólo quiero hacer mi carta de reclamaciones.
Me he alarmado al ver en la televisión que todos los niños van a cambiar los regalos que no quieren o tienen repetidos.
Pues bien, yo pedí un poquito más de buena suerte y al no ser algo material no quiero que os olvidéis durante todo el año no vaya a ser que se pase el plazo de 1 mes para poder devolver y me tenga que quedar con algo que no sirve.
También pedí un noviete pero no se por qué me da que en ese sobre tan pequeño no cabe. Sí, hay dinero, pero...¿qué queréis decir con eso?¿que tengo que pagar? No pensé que vuestras tácticas fueran por ahí.
Sin más.
Sí, lo sé, es tarde para hacer la carta de pedida de regalos pero es que resulta que no lo es, sólo quiero hacer mi carta de reclamaciones.
Me he alarmado al ver en la televisión que todos los niños van a cambiar los regalos que no quieren o tienen repetidos.
Pues bien, yo pedí un poquito más de buena suerte y al no ser algo material no quiero que os olvidéis durante todo el año no vaya a ser que se pase el plazo de 1 mes para poder devolver y me tenga que quedar con algo que no sirve.
También pedí un noviete pero no se por qué me da que en ese sobre tan pequeño no cabe. Sí, hay dinero, pero...¿qué queréis decir con eso?¿que tengo que pagar? No pensé que vuestras tácticas fueran por ahí.
Sin más.
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