miércoles, 10 de diciembre de 2008

día a día

Es un juego, sí. Ya lo sabías.
Las reglas son las que hay, tú no las pones. Jugar o no, es tu única elección. No hay medias tintas. Es cierto, todos juegan pero aún así sigues teniendo elección.
Y tú hace tiempo que decidiste no jugar, o no te enteraste de que empezaba la partida y ahora, te das cuenta de que no cabe nadie más.
Porque, aunque a veces te engañen simulando que participas, no. No estás jugando en su misma partida, solo ha sido una ilusión pasajera. ¿Injusto?. Y eso ¿quién lo dice?¿tú?...
Pero siempre estás a tiempo de unirte a otra partida, una que jamás hubieras deseado jugar, pero es lo que hay.
Hay que entrar en el juego sea como sea, no puede pasar más tiempo.
Acatas lo que hay, lo asimilas, te mientes a ti misma y ya está, ¡a jugar! Ya estás preparada.
No eres tú pero lo pareces.




La mujer del César no solo debe serlo sino también parecerlo.