viernes, 17 de julio de 2009

Pastos de sabiduría octogenaria

Azules y no más grandes que dos garbanzos, de esos que siempre parecen cerrados en las fotografías por mucho que las de ahora sean a color. Sin embargo asegura que por ellos ve. Imagínate, la única posible competencia que tiene en altura es el palo de la fregona, ése que mueve con delicadeza y a pasitos, difícilmente contables en centímetros. Bajar las escaleras, levantarse del sofá y hasta preparar la mesa ya son un ritual. Pero tú pregúntale las primaveras que ha vivido y te responde sin dudar ocho y tres, eso sí, que las cuentes como tú quieras. Para ella todos somos nenes o nenas

Los perfumes buenos vienen en frascos pequeños.

1 comentario:

Irene dijo...

Qué grande es aunque no algunos no lo vean...